Cómo obtener crédito Infonavit

El crédito Infonavit no es solo “dinero para casa”.
Es una prestación que se va acumulando cada vez que trabajas en un empleo formal y tu patrón hace aportaciones.
Si aprendes a usarlo bien, puede ayudarte a comprar vivienda, construir, remodelar o incluso pagar una hipoteca que ya tengas con un banco.
El problema es que muchos trabajadores no entienden cómo funciona, qué requisitos les piden ni por qué a veces les niegan el crédito aunque “tengan muchos años cotizando”.
Por eso, aquí vas a ver con calma qué es el crédito Infonavit, cómo se calcula tu puntaje, qué relación tiene tu edad con el plazo y qué pasos prácticos debes seguir para solicitarlo sin sorpresas.
- ¿Qué es el crédito Infonavit y cómo se financia?
- ¿Cuáles son los requisitos básicos para obtener un crédito Infonavit?
- ¿Cómo funciona el sistema de puntos Infonavit y la edad máxima para solicitar crédito?
- ¿Qué tipos de crédito Infonavit existen?
- ¿Cómo consultar tu precalificación y solicitar el crédito?
- ¡Cuidado con fraudes y supuestos asesores!
- ¿Qué diferencias hay entre Infonavit y un crédito bancario?
- ¿Qué pasa si pierdes tu empleo o quieres liquidar antes?
El crédito Infonavit es un préstamo hipotecario que otorga el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores.
Su objetivo es que las personas con empleo formal puedan acceder a vivienda digna sin tener que empezar desde cero con el enganche.
Este crédito se alimenta de las aportaciones que los patrones realizan bimestralmente, equivalentes al 5% del salario de cada trabajador.
Ese dinero no va a tu nómina, sino a una cuenta aparte llamada subcuenta de vivienda.
¿Cómo se forma tu subcuenta de vivienda?

Cada bimestre tu patrón toma ese 5% de tu sueldo y lo deposita en tu subcuenta.
Ese ahorro es tuyo, no de la empresa, y se registra a tu nombre en el sistema del Instituto.
Con el tiempo, esas aportaciones se van sumando y además generan rendimientos por inversiones que administra el propio organismo.
No son rendimientos espectaculares, pero suelen ir cercanos a la inflación, a veces un poco por encima.
Mientras no usas tu crédito, tu dinero sigue ahí, creciendo poco a poco.
Cuando decides ejercerlo, esa subcuenta puede servir como parte del pago de la vivienda o como complemento al préstamo que te otorguen.
Es importante entender que una cosa es el saldo que ya tienes ahorrado y otra el crédito que te van a prestar.
El saldo acumulado se usa como apoyo y el crédito es la parte que vas a pagar mes a mes durante varios años.
Regla clave:
Antes de decidir, revisa tu saldo en la subcuenta y entiende qué parte es ahorro y qué parte será deuda.
De créditos en VSM a créditos en pesos

Durante muchos años, el problema fue que los créditos se manejaban en veces salario mínimo.
El saldo se expresaba en VSM y eso hacía que la deuda subiera cada vez que aumentaba el salario mínimo, aunque hubieras pagado puntual.
Mucha gente vio cómo, con el tiempo, debía más que al inicio.
Por eso se impulsaron cambios para que los créditos nuevos se otorguen y se cobren directamente en pesos.
Así se evita que la mensualidad se dispare cada año solo porque subió el salario mínimo.
En los créditos actuales, el monto, la tasa y la mensualidad quedan definidos desde el principio y se mantienen estables dentro del plazo acordado, salvo ajustes muy específicos.
Además, se han anunciado programas para ayudar a quienes aún tienen créditos antiguos, con congelamiento de saldos, reducción de tasas o conversiones a pesos.
La idea es que el crédito sea más claro y manejable y que puedas planear a largo plazo sin sorpresas absurdas.
Antes de hablar de puntos y simuladores, hay que revisar lo básico.
Para solicitar un crédito necesitas, primero, ser derechohabiente, es decir, estar registrado y tener subcuenta de vivienda activa.
También debes estar cotizando actualmente en el IMSS a través de un empleo formal.
No basta con haber trabajado hace años; el vínculo laboral debe estar vigente al momento del trámite.

Condiciones generales que debes cumplir
Uno de los requisitos fundamentales es tener un mínimo de semanas cotizadas.
Actualmente se suelen pedir al menos aproximadamente 130 semanas de cotización, es decir, alrededor de dos años y medio trabajados.
Además, debes acumular el puntaje mínimo exigido en el esquema actual.
Ese puntaje se alimenta de tu edad, salario, antigüedad y otros factores que veremos más adelante.
Otro requisito clave es estar registrado en una Afore, porque tu ahorro para vivienda y para retiro están vinculados a tu cuenta individual.
También es indispensable que no tengas ciertos problemas fuertes en tu historial crediticio.
El Instituto puede revisar que no tengas otro crédito hipotecario activo que choque con el que quieres pedir.
No se trata de que nunca te hayas atrasado en nada, pero sí de que no tengas situaciones graves que indiquen alto riesgo de no pago.
Documentos indispensables que debes tener listos

Además de cumplir condiciones técnicas, necesitarás documentos básicos.
Entre ellos están tu Número de Seguridad Social, CURP, RFC y tu identificación oficial, normalmente INE.
También te pedirán comprobante de domicilio reciente.
Estos papeles se usan para validar que tú eres realmente el titular y para armar tu expediente de crédito.
Si vas a comprar una vivienda específica, aparecerán otros requisitos, como avalúo, datos del vendedor y documentos de la propiedad.
Si quieres construir, deberás demostrar que el terreno es legal y apto, que está registrado y con uso de suelo habitacional o mixto que lo permita.
En algunos productos se exige que tomes el curso “Saber más para decidir mejor”.
Es un curso en línea que explica, con palabras sencillas, cómo funcionan los créditos, los plazos, las tasas y los riesgos de sobreendeudarte.
No es un trámite decorativo; sirve para que llegues más preparado a firmar.
El esquema actual ya no se basa solo en cuántos años llevas trabajando.
Se usa un sistema de puntos que intenta medir tu estabilidad como trabajador y tu capacidad de pago.
Tu perfil se combina con el perfil de la empresa donde trabajas.
Entre ambos se suman puntos y, si rebasas el mínimo exigido, puedes acceder a un crédito.
Cómo se calculan tus puntos como trabajador

Del lado del trabajador, entran varios factores.
La edad influye porque, en teoría, una persona más joven tiene más tiempo por delante para pagar un crédito largo.
También cuenta tu salario mensual, ya que un ingreso mayor permite aspirar a un monto de crédito más alto.
Otro factor clave es la antigüedad continua con el mismo patrón o dentro del sistema.
Mientras más tiempo lleves cotizando sin grandes interrupciones, más puntos vas sumando.
También se toma en cuenta el tipo de contrato que tienes.
Si es permanente o por tiempo indeterminado suele sumar más que un contrato eventual o por obra determinada.
La idea es que a mayor estabilidad laboral, menor riesgo de que dejes de pagar de repente.
Todos estos elementos se integran en una tabla interna que genera un número para ti.
Si ese número llega al umbral mínimo fijado para la modalidad de crédito que quieres, ya tienes derecho a solicitarlo formalmente.
Factores de la empresa que también suman puntos
No todo depende de ti como persona.
La empresa donde trabajas también suma o resta puntos al conjunto.
Influye el giro de la empresa, su ubicación, la estabilidad de su plantilla y si cumple puntualmente con las aportaciones al Instituto.
Si la empresa se retrasa en los pagos, eso puede impactar en el puntaje total y retrasar tu precalificación.
La lógica detrás de esto es incentivar que los patrones cumplan y que los trabajadores estén atentos a su situación.
Por eso es buena idea revisar periódicamente en tu cuenta si las aportaciones patronales están entrando en tiempo y forma.
Si notas algo raro, puedes preguntar primero en recursos humanos y, si es necesario, acercarte al Instituto para aclarar.
Edad máxima y relación con el plazo del crédito
Otro punto muy importante es la edad.
La institución busca que termines de pagar tu crédito antes de una cierta edad límite, para que no llegues a la etapa de retiro con deudas enormes.
Por eso se aplica una regla sencilla: se suma tu edad actual más el plazo del crédito.
En el caso de los hombres, esa suma no debe superar aproximadamente los 70 años.
En el caso de las mujeres, la suma puede llegar hasta alrededor de 75 años.
Por ejemplo, si eres hombre y tienes 40 años, el plazo máximo típico podría ser de unos 30 años.
Si ya tienes 55, lo más probable es que el plazo máximo sea menor, algo como 15 años, para no rebasar el límite.
En mujeres, ese margen se extiende aproximadamente cinco años más.
Esto no significa que tengas que pedir siempre el plazo máximo.
Solo marca el tope hasta dónde te pueden prestar, de acuerdo con tu edad.
Además, tu salario influye en la tasa de interés que te ofrecen.
A diferencia de los bancos, aquí quien gana más puede enfrentar una tasa más alta, dentro de los rangos establecidos.
Quien gana menos, suele tener tasas más bajas, buscando que el crédito sea sostenible para los ingresos más pequeños.
Todo eso se ve reflejado después en la tabla de amortización, donde aparece cuánto pagarás mes a mes y cuánto se va a intereses y cuánto a capital.
Una de las grandes ventajas del sistema es que no hay un solo tipo de crédito.
El Instituto ofrece varios productos según tus metas: comprar, construir, ampliar o incluso pagar otra hipoteca.
Elegir bien depende de tu situación y de qué te conviene más en ese momento.
Compra de vivienda nueva o usada

Esta es la modalidad más común. Puedes usar tu crédito para comprar una casa nueva o una usada en zona urbana.
Lo importante es que el inmueble tenga uso de suelo habitacional, esté escriturado y cumpla con condiciones básicas: instalaciones eléctricas, hidráulicas y sanitarias en buen estado.
La propiedad debe estar en zona no riesgosa y tener una vida útil comprobable de al menos 30 años.
En esta modalidad puedes sumar el ahorro de tu subcuenta al crédito y, si lo deseas, combinarlo con crédito bancario o de otra persona a través del programa Unamos Créditos.
De esa forma, entre dos pueden comprar una vivienda más grande o mejor ubicada.
Crédito para terreno o construcción

Si ya tienes un terreno o quieres adquirir uno, el Infonavit también te da opciones.
Con el programa ConstruYO Infonavit puedes construir tu casa desde cero o por etapas, incluso en terrenos propios o familiares siempre que tengas posesión segura y documentos en regla.
También puedes usar parte del crédito para regularizar el terreno o escriturarlo a tu nombre.
Si no tienes terreno, existe otra modalidad para comprar uno, siempre que esté en zona urbanizada, con acceso a servicios básicos y uso de suelo habitacional o mixto.
El terreno no puede tener construcciones que superen el 20% de su valor total.
Remodelación, ampliación o mejora

En lugar de comprar, puedes decidir mejorar la casa donde ya vives.
Para eso existen programas como Mejoravit Repara y Mejoravit Renueva.
Permiten usar tu crédito para hacer arreglos, ampliaciones o terminar construcciones que ya existen.
No necesitas hipotecar la casa ni que esté a tu nombre; basta que tengas permiso del propietario y posesión segura del inmueble.
El crédito se entrega mediante tarjetas con las que puedes pagar materiales (80%) y mano de obra (20%).
Además, si te faltan gastos notariales, puedes usar hasta el 30% del monto del crédito para cubrirlos.
Pagar un crédito hipotecario existente
Si ya tienes una hipoteca con un banco o financiera, puedes usar tu crédito Infonavit para liquidar ese adeudo.
Solo debes pedir a tu banco la carta de liquidación condicionada y llevarla al Instituto.
Con eso, el nuevo crédito cubrirá la deuda anterior y te quedarás solo con un pago mensual más claro y estable.
Dependiendo del caso, la garantía será tu vivienda o el saldo de tu subcuenta.
💡 Alternativas reales que ofrece Infonavit
- Compra: vivienda nueva o usada con crédito individual o compartido.
- Terreno: para construir después o como inversión segura.
- Construcción: desde cero o por etapas con asesor técnico.
- Mejoras: reparar, ampliar o modernizar la vivienda actual.
- Pago de hipoteca: liquidar un crédito bancario existente.
¿Cómo consultar tu precalificación y solicitar el crédito?
Antes de hacer filas, puedes revisar en línea si ya cumples los requisitos.
El sitio oficial te muestra tu puntaje, el monto que podrías recibir y una simulación de tus pagos mensuales.
Todo eso lo ves desde tu cuenta en el portal del Instituto.
Desde la página web oficial
Entra a www.infonavit.org.mx y busca la opción “Mi cuenta Infonavit”.
Regístrate con tu Número de Seguridad Social, CURP y RFC.
Al iniciar sesión, selecciona “Quiero un crédito” y después “Precalificación y puntos”.
Ahí podrás ver el monto aproximado, las condiciones y los productos disponibles para ti.
Desde la app o por teléfono
Otra opción es descargar la app Mi Cuenta Infonavit.
Funciona igual que el portal, pero es más práctica para revisar tu saldo o tus movimientos.
También puedes llamar al 55 9171 5050 en CDMX o al 800 008 3900 desde cualquier estado.
Con tu NSS a la mano, te dirán tus puntos y los pasos siguientes.
Trámite presencial
Si prefieres hacerlo en persona, puedes acudir al Cesi más cercano.
Ahí puedes formalizar tu crédito, capturar tus datos biométricos y firmar el contrato.
Después recibirás las tarjetas o documentos necesarios para usar el dinero del crédito.
Los trámites en el Instituto son gratuitos; nadie debe cobrarte por “agilizar” o “asegurar” el crédito.
¡Cuidado con fraudes y supuestos asesores!

En los últimos años han aparecido personas que se hacen pasar por asesores del Infonavit.
Prometen ayudarte a retirar tu ahorro en efectivo o a conseguir “créditos exprés” sin requisitos.
La realidad es que ninguno de esos servicios es legal.
El Infonavit no trabaja con intermediarios particulares.
Solo los canales oficiales (portal, app o centros de servicio) pueden gestionar trámites reales.
Si alguien te pide dinero o tus datos personales para supuestamente liberar tu crédito, no le entregues nada.
Muchos se preguntan si conviene más pedir crédito al Infonavit o a un banco.
La respuesta depende de tu perfil, ingresos y plan a largo plazo.
Ventajas del crédito Infonavit
No exige enganche; puedes empezar con el saldo de tu subcuenta.
La tasa puede ser más baja si tus ingresos son menores.
Además, las aportaciones patronales se abonan directamente a capital, reduciendo tu deuda.
También puedes sumar créditos con tu pareja o familiar sin estar casados.
Ventajas del crédito bancario
Si tienes buen historial crediticio, el banco puede ofrecerte tasas competitivas y mayor monto.
Los procesos suelen ser más rápidos y flexibles.
El inconveniente es que necesitas un enganche y tus pagos dependen totalmente de ti, sin apoyo patronal.
Comparar ambas opciones es buena idea. A veces conviene usar el esquema Cofinavit, que combina crédito bancario y del Instituto para acceder a una mejor vivienda sin sobreendeudarte.
💰 Consejo financiero
Simula tu crédito en ambas instituciones. La mejor opción no siempre es la de mayor monto, sino la que te permite dormir tranquilo cada mes.
¿Qué pasa si pierdes tu empleo o quieres liquidar antes?

Si llegas a perder tu trabajo, el Infonavit ofrece opciones para evitar que tu deuda se dispare.
Puedes solicitar restructuras o apoyos temporales que reducen tu pago mensual hasta por seis meses.
Durante ese periodo se pagan solo intereses o una fracción pequeña, y después retomas el pago normal.
En caso de que tus ingresos aumenten, puedes adelantar pagos a capital.
Esto reduce directamente la deuda principal y los intereses totales.
Si haces abonos adicionales y te mantienes puntual, puedes liquidar el crédito en mucho menos tiempo.
El crédito Infonavit puede ser una herramienta poderosa si lo usas con inteligencia.
Comprender cómo funciona te evita errores comunes, como pensar que es un “regalo” o que puedes usarlo para fines personales.
Todo crédito es un compromiso, pero también una oportunidad de construir patrimonio.
Revisa tu puntaje, compara opciones y elige el producto que más se adapte a ti.
Tu futuro y tu tranquilidad financiera dependen de decisiones bien informadas.
Así, cada pago mensual será un paso más hacia tu propia casa, no hacia una deuda eterna.
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